jueves, noviembre 09, 2006

VIAJE

Extraño viaje. Nunca me había ido tanto tiempo con un cliente, y la verdad es que me ha pagado bien, no me quejo de nada, o por lo menos, de nada más que de lo que siempre me quejo. Mi cliente se dedica a vender máquinas muy grandes y muy sofisticadas. No especifico más... Cada venta es todo un proceso de flirteo y seducción del cliente, casi un cortejo nupcial, hay que conocerse primero, coquetear un poco, comer, salir, conversar largo y tendido, y luego quizás llegue el compromiso de la venta, y tras la venta, el mantenimiento de la máquina, que es un derrama constante. Como un matrimonio. Si compras la máquina, te casas con el que te la vendió. Mi cliente va con una presentación, vídeos, folletos, planos y precios, se entrevista con los posibles compradores, se los lleva a comer y a eso de las cuatro o las cinco, deja de trabajar y ahí es donde empiezo a trabajar yo. Mi trabajo no sólo consiste en ofrecer sexo, eso sería lo más fácil, dar un poco de carne hasta que se agote y cerrar el chiringuito hasta que se reponga. La parte del sexo es sólo el remate final de cada jornada. Antes tenemos que salir a pasear, ver alguna dudosa atracción turística, como un triste zoológico con tres leones desdentados y un babuino pajillero, o la visita a una tumba de un antiguo presidente de la República (Estoy en una república, es todo lo que os diré). Luego nos vamos a cenar y a tomar copas, él no cena, porque se pone de coca hasta las cejas y se le cierra el estómago, pero beber sí que bebe. Pedimos comida y yo me como mi parte, él deja la suya, pero se termina una botella de vino. Yo no tengo que hablar, él es un torrente imparable de palabras, y como no cena, sólo ocupa su boca con palabras y palabras. Mientras, yo mastico lentamente y hago como si tuviera gran interés en todo lo que me dice. El tipo es bastante repulsivo, nunca entiendo porque no contrata los servicios de una prostituta local, que son más baratas y lo confieso, verdaderamente guapas. Por menos dinero de lo que yo valgo, podría tener un pedazo de carne mucho más vistoso. Pero el tipo por un lado es bastante xenófobo o racista o qué se yo... el caso es que sólo le gustan las españolas, y por otro lado, dice que a los locales les jode mucho que venga un español de fuera a hacer turismo sexual, así que prefiere traerse a su puta de España.

El cliente, llamémoslo X, duerme poco. Me folla, y luego se queda poniéndose rayas hasta tarde y escribiendo en un diario. En cierto modo le agradezco que termine canalizando su verborrea en forma escrita, y que no vierta en mis orejas el caudal entero de palabras e ideas que la cocaína le desata. Cuando ya se ha vaciado de discursos, se atiza una pastilla que se llama Alcyon, que según él es tan potente como el orfidal, pero al contrario que éste, no te deja atontado al día siguiente... En cuanto se duerme, X empieza a roncar como si se hubiera tragado un martillo hidráulico, y por supuesto no me deja dormir. Él sabe que ronca (supongo que se lo dirá su pobre mujer todas las mañanas), sobre todo cuando se pone de coca, y me ofrece de sus pastillas para dormir, pero yo prefiero quedarme leyendo. En cuanto el tipo se queda dormido, yo me levanto de la cama, me siento en un sofá del cuarto y me pongo a leer un extrañísimo libro que me he comprado, no sé si de humor o de terror, que os recomiendo a todos (Vathek, de William Beckford). Me repugna compartir cama con la mayoría de mis clientes, y éste pertenece a esa mayoría. Por la mañana, mi cliente se levanta y me pide una felación matinal, con la convicción de que con ese pequeño placer, se le extrae todo el dolor de la resaca. Luego se mete en la ducha, se pone su traje, se abofetea la cara con saña, para que la sangre y el color empiecen a fluir por sus mejillas, y se va a sus negocios. Es entonces cuando yo empiezo a dormir.

Hacia el final del viaje, hubo un día en que me desperté a eso de las tres, con una llamada del recepcionista, para darme un mensaje: X se retrasaba, no vendría hasta la cena, y me dio la dirección del restaurante. No sabía muy bien que hacer, porque ya había devorado Vathek y decidí cotillear el diario de X. Normalmente soy bastante respetuosa con la intimidad de mis clientes y no me dedico a espiar sus pertenencias, pero hay veces en que les he robado algún libro que sabía que no valoraban, o que les he espiado los cajones, no para llevarme nada, sino por pura curiosidad (aunque en realidad son muy pocos los clientes que me provocan curiosidad, pues la mayoría los clasifico rápidamente en una categoría nada más verles). Son pequeñas maldades que de repente se me hacen inevitables. Pues bien, la verdad es que me llevé una gran sorpresa al leer el diario de X. El tipo parecía incluso sensible. Sus textos me daban la sensación de que me encontraba ante las maravillosas ruinas de una inteligencia destruida hace tiempo, cubierta de maleza y liquen, con apenas alguna columna en pie, como esos restos de templos romanos, que nos hacen cerrar los ojos para recostruirlos con la imaginación, y ver en nuestra fantasía todo el esplendor que un día debieron tener. Las frases eran largas, llenas de giros, se perdían sin llegar a ninguna parte y sin apuntalar ninguna idea con nitidez, pero aquí y allá, emergían en toda esa charlatanería imágenes audaces. Parecía la poesía en prosa de un loco... me acuerdo de dos imágenes que me encantaron: "laberinto de ausencias" y "cementerio de nubes"...

6 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Ay! la droga, que mala es! Que estragos provoca en los cerebros de la gente y de alli en sus mentes y finalmente su en alma. X, como tantos, esta encerrado en un circulo, en el que dando vueltas se desgasta su el engranaje de su ser y en la misma medida, o quizas mas rapido, la vida de todos que tienen que convivir con el. Pobre de su familia!

Esa gente seguro que te da bastante igual ... pero ... Zingua, seguro que te conviene ese tipo de clientes? En una republica (bananera, tengo que adivinar segun tu descripcion) con un tio que lleva coca a raudales encima. Imaginate por un momento esta situacion: Por alguna extraña coincidencia, algun cliente que se siente engañado por X tiene buenos contactos con las autoridades locales y decide jugarsela, mandandole unos polis corruptos a su habitacion ... vuestra habitacion de hotel. No tardarian en encontrar su coca y tu precioso culo daria con una celda asquerosa. Y cuentales a la gente de alli que tu no te drogas y que es todo de X y que tu solo eres su acompañante/secretaria. X se merece todo lo que le pueda caer; pero tu?

Vaya diferencia con las mujeres que se van de prostitutos. Nunca me ha tocado ninguna ni remotamente tan parecida a un despojo humano como X. Mira que pedirte una mamada antes de meterse en la ducha matinal!!!
Las mujeres son mas educadas. No digo que mas limpias siempre pero si que evitan rebajarte con ese tipo de humiliacion.

Solo espero que te haya pagado muuuuy bien. Vaya riesgo que has corrido, mujer!

Bienvenida de vuelta.

1:40 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Zingua,
el enlace a "Vathek" no funciona. Quita un "http//" demas que se te ha colado alli ;-)

1:45 a. m.  
Blogger d said...

Kevin, gracias por preocuparte, pero yo no le veo mucho peligro. La "república" en la que he estado tenía algo más de categoría que una bananera, y X. a pesar de ser farlopo, no es un mal tipo. En la agencia le conocen muy bien. No me meto en cosas así si tengo la mínima sospecha de que algo pueda salir mal. He arreglado el link.

8:46 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Hola! Solo paso a decirte que ma alegra que admires a la Virgen... Nuestra Señora es la que con infinita Misericordia desata los nudos de nuestra vida permitiendo que nos podamos volver a unir (ya libremente) a quien Ella más ama: su hijo.
Cariños
Andrea

4:26 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

A mi X me parece un tipo detestable

8:50 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

perosi eres inteligente por uqe eres puta?


Digo podrias tener otro oficio ehhhh

11:35 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home