lunes, diciembre 04, 2006

REZAR

Me pregunta el padre Cristian en un comentario si rezo. Otro comentarista, ya desde una curiosidad menos saludable, quiere saber también si rezo o no. No sé muy bien a qué os referís con rezar. Si rezar es hablar con Dios, no rezo, porque mis palabras se pierden sin respuesta, Dios no me contesta. Si rezar es hablarle a Dios, entonces no sé si rezo. Quizás a veces le hable a Dios, pero no lo tengo claro...

Hay cosas que he escrito que no sé para quién son. El otro día oí hablar de un libro de arquitectura, en el que se trataba un fenómeno extraño, aquel de los remates y detalles ocultos a la vista humana. Un arquitecto se empeñaba en cierto remate en un ángulo oscuro de una estancia de techos muy altos, que era imposible de ver desde el suelo. Cuando los constructores le decían que era absurdo ese remate, pues nadie lo vería, el arquitecto contestaba que Dios sí lo ve. Quizás Juan Díez del Corral nos pueda aclarar qué libro era. En cualquier caso, lo que es cierto es que a veces escribo intentando trascender, y para alguien que no sé quién es. La poesía me sirve para intentar vislumbrar lo que queda más allá de las constricciones del lenguaje, y quizás en ese momento lo que busco es la manera de hablarle a Dios, y la manera de que Dios aparezca en las palabras que digo, que sean palabras habitadas, que en sus conmbinaciones se me revele un significado trascendente. Dije que no iba a publicar mis propios poemas. A Maurice le copié uno en su blog, un poema bastante religioso en el fondo. Quizás un rezo por mi parte. Lo que no puedo es utilizar las oraciones de siempre, porque me suenan a vacío, como le ocurre al sacristán viejo del verso de León Felipe. Como he decidido esconderme menos, os copio otro de mis poemas, espero que no os riáis de mí, no hay nada que haga a nadie más vulnerable frente a los cínicos que enseñar su poesía. Este poema lo escribí hace muchos años, cuando todavía vivía en mi ciudad de provincias, e íbamos los fines de semana a una zahurda que teníamos, donde mi perro era feliz. Ahora todo se vendió, y el perro murió, pero en esos días, cuando caminaba sola con él y me quedaba mirando al cielo por la noche, a veces me daban ganas de que Dios estuviera ahí. Considerad vosotros si este poema es en el fondo un rezo o un deseo de Dios. Si es verdad que rezo, éstas son mis oraciones.

El universo desde la cabeza de mi perro

But if a man would be alone, let him look at the stars.

–Ralph Waldo Emerson

Ya no sé cuántos miles de años llevo mirando a las estrellas,
pero recuerdo la primera vez que las vi
aún no habíamos inventado las horas, las semanas
no habíamos nombrado a los días
ni sabíamos aún que el tiempo gira sobre sí mismo
y vuelve a empezar sin nosotros
deja de respirar con nuestros pulmones
hasta dejarnos en piedra, en aire, calor
metralla de estrellas
para la próxima gran explosión del universo.

No sé cuántos miles de años llevo mirando a las estrellas
ya he olvidado sus nombres,
aquéllos con que las bautizamos
cuando decidimos que cualquier cosa
puede ser encerrada en una palabra para habitar
dentro de nuestros cuerpos.

Me siento en el zaguán,
acaricio a mi perro, los dos cansados
de perseguir por el monte
a otro sol que se nos escapa,
y veo sus orejas inquietarse
se tensan hacia arriba
y atrapan una brisa nocturna
que silba por los huecos de las encinas
que deshoja el azahar del naranjo lunero
y empuja a través de la oscuridad
el croar de las ranas que habitan
todos los charcos del camino.
El monte entero
queda invisiblemente dibujado
en esa brisa que mi perro observa
con sus orejas.
Yo sin embargo no veo nada,
sólo mi memoria me devuelve
el recuerdo de lo que un sol
me iluminará mañana al despertar.

La poca luz que al cielo le queda
se desagua por las estrellas.
Vuelvo a alzar mi vista hacia ellas,
como solía hace miles de años,
me pregunto si mi perro también las ve,
y entro entonces en su mente
para mirar las estrellas
asomada a sus ojos
y en ese instante el universo,
se libera de las palabras,
de las ideas,
de las dimensiones,
de las magnitudes
en que lo hemos comprimido
para que quepa en nuestras mentes.
El misterio se hace infinito
y ya no puedo ver las estrellas.

4 Comments:

Blogger juan diez del corral said...

El libro que mencionas se titula Dios lo ve, lo escribió el arquitecto Oscar Tusquets, lo corrigió Eduardo Mendoza y lo editó Jorge Herralde.
Yo lo reseñé para la revista Archipiélago bajo el título "Dios no ve". Mi comentario sirvió para que Herralde le quitara a Archipiélago su apoyo publicitario durante unos meses y se enterasen de lo que vale un peine.

12:42 p. m.  
Blogger Cristian said...

Zingua:
Ufff.... gracias por contestar a mi pregunta con una respuesta tan clara y contundente. Si te sirve de consuelo, llevo años intentando rezar, al igual que tú. Dios no me habla como hablamos entre las personas humanas, sino que se comunica a través de situaciones y personas que pone en mi camino; así me habla Dios... así descubrí mi camino, así trato de seguirlo todos los días, algunos días con más fidelidad que otros.
Los curas no tenemos un citófono directo con Dios, ni menos comunicación por telepatía, sino a través de signos, que el Señor pone en nuestras vidas, como la de todos los que deciden hablar con Él.
A veces, no tengo respuestas claras, y espero... fiel a alguna señal que a veces llega claramente, otras veces, no llega: entonces, sigo mi camino, por donde el corazón y mi conciencia me lo dictan.
La gracia de la oración no es esperar siempre que Dios sea mi monigote, y que me responda en todas las cosas que caprichosamente pudiese pedirle, sino en permanecer fiel a ese diálogo constante que le Señor me propuso un día, que Él no ha cortado, pero que yo a veces he descuidado.
Gracias por leerme, y bendiciones a ti y todos los que te visitan.

5:41 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

"And even if it all went wrong
I'll stand before the Lord of Songs
with nothing in my tongue but Hallelujah."

Unos versos de Leonard Cohen, ese cantante judío de Westmount, Canadá, que aparecía en "Tarde de Domingo"

Gracias por sus bendiciones, Padre, falta nos hacen.

Rafa.

10:18 a. m.  
Blogger Manuel said...

Creo que si al leer estos poemas te inundas de paz profunda estás meditando y eso, a mi modo de ver, es oración y ponerse en la Presencia de Dios.

12:38 p. m.  

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